Nuestra América no es su “América”

Pertenecemos a un territorio intercultural que se extiende más allá de las fronteras nacionales. Somos pueblos con experiencias, historias y memorias compartidas: por un lado, moldeados por las dolorosas cicatrices dejadas por los imperios que llegaron de ultramar, constituyendo una mezcla de perspectivas, lenguas, culturas y banderas; y, por otro, por una inteligencia ancestral que heredamos de los pueblos originarios y de la propagación forzada de la Diáspora Africana, entre tantas otras.

Así se formó la América, dicha Latina, incluidas las islas del Caribe, integrada por pueblos y países que aprendieron a convivir en la diversidad, tratando de no olvidar las voces más antiguas, aquellas que la colonización, el neocolonialismo y, ahora, el tecnocolonialismo, intentan borrar, pero no consiguen silenciar.

Sabemos que aún hay personas y gobiernos que parecen vivir solo de los conflictos: siembran intrigas como quien echa sal en las heridas ajenas, difunden mentiras, promueven guerras y luego fingen sorpresa frente el caos que han provocado. Muchos insisten en incendiar bosques, envenenar ríos, saquear nuestras riquezas, como el petróleo, los minerales y las tierras raras, y destruir la paz que aún existe en nuestras comunidades.

Algunos países están acostumbrados a apropiarse de los bienes de otros países, como si fueran matones del barrio que abusan de su poder; han prosperado apropiándose de lo ajeno y entran en pánico cuando empezamos a reconocer el valor de lo que siempre ha sido nuestro.

El movimiento Fronteras Culturales*, que desde hace quince años defiende la paz y la autodeterminación de los pueblos a partir de las regiones fronterizas, comprende que con los nuevos acontecimientos en Venezuela, la vida en las fronteras nacionales — ese lugar donde las personas conviven independientemente de los mapas — se ve amenazada. Y, una vez más, ponen a prueba nuestra capacidad de reacción, como si la convivencia entre los pueblos fuera un peligro para el mundo. Por lo tanto, debemos mantenernos alerta y con los pies bien plantados para enfrentar estas amenazas externas.

Queremos celebrar nuestra Abya Yala política, cultural y espiritual desde una perspectiva ancestral y contemporánea, reconociendo y valorando la memoria de nuestros pueblos. En este sentido, entendemos que es hora de organizar gestos de convivencia y redes de solidaridad (por pequeñas que sean) entre los pueblos, en todas las regiones y países, no solo en las líneas punteadas de los mapas, antes que las noticias más tristes se arraiguen entre nosotros. El 3 de enero fue Venezuela… Antes fueron otros países. ¿Y mañana? ¿Quién sabe?

Si hacen bloqueos económicos, ignoran leyes y rompen tratados internacionales, será nuestra tarea recuperar la memoria del continente, insistir en la colectividad y en nuestra dignidad, hasta que, incluso allí, los propios pueblos de los invasores despierten y eviten más catástrofes.

No estamos hablando sólo del petróleo, del mercado de valores o de criptomonedas. Si ellos ven solamente números que no respiran, nosotros pensamos en la vida… Si ya no pueden mantener la comodidad que antaño tenían, construida a costa de ríos violados, bosques heridos y montañas de minerales saqueadas, nosotros pensamos en las culturas, en la crisis climática y en nuestras soberanías.

Hacemos esta advertencia porque ésta puede ser nuestra última oportunidad — no para el mercado transnacional, sino para la gente y los países — de salvar la naturaleza, el planeta y la propria humanidad.

El tiempo, que todo lo ve, ya no espera… Por lo tanto, necesitamos aprender lo máximo posible de la nueva realidad, superar la distracción, la parálisis y el egoísmo, y adoptar una conciencia colectiva práctica y sensible, una conciencia con los pies en la tierra y la mirada puesta en todo el mundo, para construir relaciones más fraternales y solidarias entre las personas, los colectivos y los gobiernos nacionales. De lo contrario, permaneceremos paralizados, esperando un milagro que nunca llegará.

• Nuestro Norte es el Sur

• Por la Autodeterminación de los pueblos

• Por la paz y la convivencia fraterna entre los pueblos y países.

Coordinación del movimiento Fronteras Culturales

* Somos una red de artistas, productores, educadores populares e investigadores que actua desde hace 15 años a partir de las fronteras de Brasil con los demás países de América del Sur, así como desde las fronteras de México y Guatemala.

www.fronterasculturales.org/es