Primer encuentro del Fronteras Culturales México

El 25 de febrero ocurrió el primer encuentro presencial del movimiento Fronteras Culturales, núcleo México. El evento tuvo lugar en el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM – Universidad Nacional de México, en la CDMX, y estuvieron presentes artistas, productorxs, investigadorxs y representantes de colectivos culturales que trabajan distintas temáticas relativas a las fronteras culturales, desde el punto de vista territorial-político hasta lo metafórico, desde las fronteras impuestas ajenas a las culturas originarias hasta los ríos, las montañas y las rutas que unen a los territórios y países.

Participaron con aportes introductórios lxs siguientes activistas: Ricardo Almeida – Coordinador movimiento Fronteras Culturales, Melisa Cosilión – CLETA UNAM, Juan Carlos Narváez Gutiérrez – Imalab Social / UNAM, José Miguel González Casanova – Escuela del Fin del Mundo, Mar Xiuhatsín – Colectivo Kataz, nodos de autoformación, Emma Hernández – Colectivo Kataz, nodos de autoformación. La moderación fue de Marco von Borstel.

El encuentro empezó con una presentación de los principales conceptos, el propósito, los principios y el método utilizado para la organización del movimiento Fronteras Culturales. Posteriormente, tuvimos diferentes ponencias sobre iniciativas que existen en regiones fronterizas o que tienen el potencial de promover la coperación, el intercámbio y la convivéncia entre los pueblos.

Respecto a los aspectos políticos-territoriales, el trabajo en la frontera norte de México aun implica una compleja relación con los Estados Unidos, donde diversas culturas transitan y se mezclan, en particular en espacios que son verdaderos “tapones” para las migraciones. Pero esta realidad migratoria desde el sur atraviesa al país de diversas maneras, donde las personas migran en busca de una mayor estabilidad económica, como también escapar de contextos extremadamente violentos o de muchas otras razones para realizar este difícil viaje.

De igual manera se habló del trabajo en las fronteras que se encuentran en el sur con Guatemala y Belice, que son espacios de relación ancestral de la cultura maya. El río Usumacinta es percibido como una división apesar de tener una historia de conexión entre las personas que habitaban su cuenca; resiste su identidad gracias a las memorias afectivas y culturales. En particular, tomando en cuenta que Chiapas solía ser parte de Guatemala y hoy en día comparte contextos comunes entre los dos países. Hace cuatro años que activistas del movimiento Fronteras Culturales están reconociendo y contribuyendo a la organización de las comunidades transfronterizas para enfrentar las amenazas compartidas.

En la frontera marítima del Golfo de México con Cuba, particularmente en el complejo contexto que implica el bloqueo para el intercambio cultural y económico en el cotidiano de la población cubana, fue presentado el proyecto “La Escuela del Fin del Mundo”, que procura reunir saberes y estrategias de los pueblos para enfrentar las crisis económicas y ecológicas del porvenir que serán consecuencia de la sobreexplotación de las personas y de la naturaleza. Se habló de la importancia de reunir y crear las identidades sociales a partir de las visiones comunes del porvenir y por lo tanto de la integración colectiva en nuestros deseos de vida y de crear mundos mejores. Como desarrollo de la Escuela del Fin del Mundo también se está trabajando en una propuesta denominada Granma II, un barco que repetirá la ruta de la lancha revolucionaria para llevar suministros médicos y semillas, que servirán fondos básicos para crear una moneda solidaria estructurada en un Banco de Cuidados, que establecerá una plataforma de intercambio de tiempo para fomentar el cuidado mutuo entre las personas, como entre los países.

Mujeres, Arte y Defensa del Territorio en Alianza Ríos Mayas fué otro tema abordado. La defensa de los territorios está conformado en gran parte por mujeres, continuando su cuidado por la vida y de cómo esto implica incrementar aún más a las ya múltiples jornadas de trabajo de las mujeres. Como se puede ver, se propuso entender las fronteras no como una manera más de dividir sino en un sentido más amplio, poroso, menos segregante, con énfasis en nuestras coincidencias como forma de convivir en comunidades abiertas a las diferencias, no limitadas.

Respecto a la participación sobre “Arte y cultura para la vida”, se habló del papel de los y las trabajadoras del arte y la cultura, en cuanto al aporte trascendente de su labor. Conversamos acerca de la historia de la resiliencia de la cultura, de que los eventos culturales tienen que trabajar las manifestaciones simbólicas de las comunidades, y no realizar entretenimientos solamente para servir para lo académico.Que las y los trabajadores del arte forman parte de la transformación del mundo, como agentes detonantes de la humanidad, silenciada y mutilada por este sistema capitalista. Sobre el papel de la poesia en la primera línea de la lucha antifascista, por ejemplo. Y que la articulación de las entidades y actores culturales deben conservar sus autonomías para poder ser auténticamente consecuentes. Autogestión y solidaridad, deben ser dos de sus principios principales.

En general, estas fueron las reflexiones de este primer encuentro presencial del movimiento Fronteras Culturales en México. Ahora el núcleo creado va a trabajar de forma virtual y presencial, para dar continuidad a los diálogos hasta construir una agenda conjunta de acciones que busquen reconocer las autonomías y proponer la máxima convergencia posible entre las iniciativas.

Foto: Marlova Aseff (Brasil)